En este mundo las acampadas solo sobreviven si son rentables: si producen y comercializan sus productos y servicios.
Ya lo están haciendo: demuestran una productividad altísima.
Crean sentido, contenido, expectación. Crean marcas.
Como cualquier persona, familia u organización, lo primero que hacen es velar por sí mismas: intendencia, servicios, comunicación, supervivencia. Autodefinición. Debate.
¿Los medios de comunicación mantienen corresponsales o enviados especiales en las acampadas? ¿Cómo reacciona el mundo no acampado ante este fenómeno? ¿Los bancos? ¿abren sucursales? ¿Cuál será la primera marca en hacer algo por o para la acampada de Sol (si la asamblea lo considera oportuno)?
La publicidad ya está incorporando las acampadas en sus próximos anuncios.
Aparte, en entrada anterior, las acciones y debates en redes, que dan fondo y alcance al movimiento.
¿No deberían los medios destacar unidades móviles en las acampadas?
¿En qué momento entran en la normalidad? ¿Ya lo han hecho? ¿Pueden permitirse la normalidad?
El gran salto es pasar de ser creadoras de contenidos a creadoras de sueños.
Y mantener las dos líneas operativas.
