La furgona

Grecia ha dado tema, contenido, velocidad. Todo era más de lo mismo y ahora hay otra cosa. Una variación. Horrible, estupenda, etc. Ya se verá. Un aire, un corralito, un euro nuevo. Un euro nuevo os doy.

El famoso mundo conectado y hermético a la vez. China ha prohibido las redes virtuales privadas (VPN), que eran la forma un poco artesanal o friki de sortear las barreras en internet. China se blinda más. Nuevos proteccionismos.

Luego está el tratado de libre comercio entre UE y USA, tramitado con sigilo, casi secreto, que podría suponer la imposición definitiva de las empresas ante los gobiernos. Si es que queda algo por imponer. Son temillas que van y vienen, o solo van, entre los días y los crímenes diversos.

Lo que nunca se sabrá. Los 43 normalistas (estudiantes de magisterio) mexicanos desaparecidos hace cuatro meses. Claro que con la que está cayendo en general, nadie quiere saber nada de nada, excepto ir picando, chispazos, tuiteos y guasapeos. La microevasión.

Luego, a última hora, a votar aprisa y corriendo. Se podría importar o copiar de Grecia (aparte de los clásicos) la rapidez del recambio. Incluso si se quedan los mismos, o sigue el mismo gobierno, un suponer, siempre es mejor que el relevo se haga en un día (así lo hace la privada).

Ese mes de transición, ese interregno, es mucho gasto. Por lo demás cada día florecen nuevas estadísticas fabulosas: la cosa no puede ir mejor, diríase que nos vamos a salir pronto del mapa, como la otra vez, si es que alguien se acuerda. Lo que cuesta hinchar una burbuja en condiciones y lo que cuesta hacerla contable y tintineante.

La burbuja estadística ya ha sido hinchada y ya está a punto: sólo falta el dinero propiamente dicho. Como este draghitazo no llega al fondo de la cuestión, no capilariza bien, habrá que probar otra cosa antes de que cunda el ejemplo griego (o algo peor).

El siguiente paso de Europa tendrá que ser el bueno: el rescate casa por casa. Va a tener que ir el señor Draghi con la furgona insuflando euros por la base del sistema. Este método es más urgente que la propaganda, que no ayuda a a los negocios ni a crecer.

El esquema actual obliga a hacer trampas a las instituciones (¡ellas que pueden!). Draghi, saca la furgona.

(En Heraldo de Aragón de hoy)

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