Ir y venir

Ya se ve que lo esencial de esta época es que la gente hace lo que le da la gana. Sin importarle el qué dirán y sin tener miedo a nada. Edward Snowden sabía cuando entregó los documentos a los medios que iba a ser perseguido durante toda su vida. Y el soldado Manning cuando Wikileaks. Y lo hicieron. Mucha gente se enrola en sitios diversos, en el estado islámico, en las guerras santas diversas, en las revoluciones bolivarianas o donde sea. Los vuelos baratos, el guasapeo incesante y la ausencia de futuro dan muchas facilidades para las ideas, las creencias y los periplos. Hay quién se va de misionero o de ong a echar una mano. Todos no van a degollar o a tirar misiles. Y hay chavales que se alistan en el ejército ruso o lo que sea en la guerra de Ucrania. Ellos mismos explican que luchan juntos nazis y comunistas. Es alucinante, es la globalización personal. Los mercados y las mercancías y las empresas, aunque lo intentan, no agotan las opciones. La gente, al no poder hacer lo que querría, hace lo que quiere.

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