Vender el alma otra vez (Desclasificado)… un texto de Mariano Gistaín en ‘Letras Libres’

Vender el alma con normalidad de forma presencial. Se puede hacer en dependencias oficiales, vender el alma al Estado ya privatizado. Soltar el miedo, que salga por la punta de los dedos. Recuperar por un momento el contacto de los cuerpos/almas antes de entregar la documentación. El cuerpo suelto, la lengua absuelta, el cuerpo civil, la vibra celular tatuada a la vista, ofrecida al satélite.
Vender el alma sin hacer cola. Personas completas con todo en regla, sin recursos, agotadas, desesperadas, aburridas. Un objeto: el bocadillo. Y la máquina de agua: se admite la huella y el iris. Se puede gestionar la cesión (o la venta) en supermercados y comercios privados adheridos al programa. (. . . )
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