Presentación de ‘Vivir la vida que no es mía’ de Magdalena Lasala

La escritora Magdalena Lasala publica su nuevo libro estos días, el
poemario Vivir la vida que no es mía, y lo hace con la colección
Resurrección de la editorial Comuniter.

Referente de las letras aragonesas, la voz femenina más importante de la actualidad nos ofrece
algunas de las claves de este libro, que se presenta el viernes 4 de Febrero a las 20h en el Teatro Principal de la capital zaragozana.

Acompañarán a la autora el realizador Borja Echevarría y el editor Manuel
Baile.

Además contaremos con la actuación especial del músico y poeta Gabriel Sopeña

http://coleccionresurreccion.blogspot.com/2011/01/presentacion-vivir-la-vida-que-no-es.html

Vivir la vida que no es mía exhibe la combinación de los contrarios en par
trabado: un engarzar la memoria en el hilo del tiempo y un embarcar a la
Palabra y al ansia sobre pálpitos poéticos duros y filosos como el
pedernal. Desafectado de cualquier artificio, escrito desde la galanura de
la madurez sabia que ha sufrido y aprendido, este vibrante poemario de
Magdalena Lasala se reafirma con la orgullosa conciencia de poesía
esencial, de un verbo directo, de la versátil dominación de los cauces de
una expresión que concibe el conflicto como fuente de energía. Y de Poder.
Y de futuro.
Todo en este libro huye de las concesiones a la inquietud erudita; y,
desde su propio formato, propone un sistema de proporciones abarcables:
única forma de asumir la aspereza del dolor que produce transitar a través
de los canchales de la cruda evidencia en la que sume vivir malamando.
Mediante grandes trazos -casi mandobles goyescos- se sacrifica la
precisión del detalle a la impresión de un conjunto donde se conjuran
todos los arcanos del anhelo.
Vivir la vida que no es mía recapacita sobre la paradoja a la que condena
la virulencia del deseo y emplea un lenguaje tendente a la pureza (esa que
sólo atesora el hierro al rojo, capaz de cauterizar). El contrasentido
usurpa un espacio que no le corresponde, vive la existencia que no es
suya; y lo hace acaso porque todos los años pasados son un solo día,
porque el gélido teléfono es un útero donde puede germinar el esqueje de
la pasión, dado que las lágrimas son un crisol de incandescencia y, en
fin, en la medida en que los labios duelen de besar y no besar.
La autora no nos invita jamás a certidumbres abismadas, sino que sus
pensamientos van enfrentándose a los límites del tránsito voraz entre lo
debido, lo querido y lo deseado . “Aquel que viaja hacia sí mismo, quien
parte y quien regresa: el que mira el rostro del sol y el sol le mira el
corazón”. Así definen los versos hermosos de Sohrawardi de Alepo, en su
Epístola de los giros, al verdadero Salik, el viajero que ha cumplido las
etapas de su camino iniciático y está ya dotado de la certidumbre para
encararse a sí mismo. Magdalena Lasala, sin duda, demuestra en este
magnífico poemario pertenecer a esa extraordinaria y ya casi extinta
estirpe.

Gabriel Sopeña Genzor

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