Limpiaparabrisas (Col heraldo 8-7-26)
Lo mejor del fútbol, aparte el juego y sus millones, son las nuevas metáforas. A lo mejor esta no es nueva, pero no la había visto hasta ahora y me parece muy buena: hacer el limpiaparabrisas, cuando un equipo se pasa el balón en horizontal y no avanza; es lo contrario de la anhelada verticalidad.
Hacer el limpiaparabrisas, como todas las metáforas que funcionan, vale para casi todo. Lo más socorrido sería aplicarlo a gobiernos, administraciones, la propia vida, etc. Postergar, marear la perdíz… lo contrario de tirar p’alante…
Y así llegamos a Palantir, la empresa de moda —con la CIA dentro— que se ha incrustado en gobiernos y ejércitos, empezando por los de USA, y que da tanto yuyu. En fin, dado el calor, lo dejamos para otra ocasión si la hubiere, que nunca se sabe ya que todo va tan rápido y lento a la vez, tan bien y tan mal, que el barullo es indescifrable a ratos o siempre, de manera que ni la pobre IA, tan sexy a veces, es capaz de arreglar el lío o, por lo menos, de bajar dos o tres grados el sofocón.
Entretanto, lo básico: comer poco y sano (gracias a los huevos, la miel y el aceite y las almendras y cien cosas más de mi cuñado Joaquín), respirar, dormir (en la patria de los ansiolíticos) y un poco del bienestar corpóreo del espécimen usual. Mens sana in corpore sano y alguien con quién hablar.
Aún antes de que se nos infiltre Palantir u otras similares el control sobre cada persona es mayor que nunca… y sin embargo aún no es suficiente para enderezar a los que mandan y que actúen como si los estuviéramos viendo…
A lo mejor no es tan mala idea que haya un Palantir enchufado en los gobs… siempre que el resultado sea público… e inmediato. Aunque no parece que vaya a ocurrir. En fin. Sombrilla, agua y no echar chispas.

