Ha salido, pero no a donde pensaba. Quizá ha
entrado. ¿Qué más da? Esas categorías ya no rigen aquí, porque aquí
no es nada. ( Textos aproximados )
Si se tranquiliza verá que puede comprenderlo
todo. Que los mundos aquellos sólo eran errores, sumas de incompatibilidades,
electricidad casual.
Ahora usted es una expersona autónoma, autosuficiente.
Puede acceder a todo, porque ya ha superado los límites de aquel cerebro
humano ansioso y primitivo.
Puede acceder a todo a la vez.
Ya no existe el tiempo ni el espacio, limitaciones
de un cierto modo de conocer.
Ud. es un excerebro que ya no necesita generar
mundos ni soñar realidades porque simplemente es.
Ya nadie le podrá mentir. Usted hace lo que
quiere. Usted decide qué existe y qué no. Desde esta nada gozosa,
ud. podría generar sus propios mundos completos. Pero seguro que no
le apetece generar nada. Es el espíritu puro, la ausencia de deseos,
el mismo deseo. El deseo sólo se quiere a sí mismo, que no es nada.
Lo que queda entre la materia y la antimateria. La tensión simple.
Sale a otro mundo que no es. Se disuelve en
la nada. La indiferencia absoluta. La calma entre los mundos. Con
su sola antipresencia ha fundado usted un un nuevo sitio donde se
está muy bien porque ni siquiera necesita existir. Un mundo sin exigencias.
Un sitio no sitio.
Cualquier cosa que dijera ahora, hasta la más
leve, empezaría a llenar esa nada con la inexacta tristeza de las
palabras. Pero también eso le está permitido. Crear nuevos mundos,
jugar con ellos, borrarlos u olvidarlos. Todo está tranquilo. Puede
recordar sus vidas pasadas o futuras sin rencor ni nostalgia puesto
que las obtiene enteras, como ecuaciones en las que no sobra ni falta
nada. Aunque también podría, si quisiera, volver a sentir en alguna
de las modalidades primitivas. Puede recuperar las vidas que vivió
y las que fue rechazando por el camino. Puede tenerlas todas activadas
a la vez y combinarlas como guste.
Por primera vez es posible vivir todas las bifurcaciones,
incluso aquellas que no llegaron a presentarse como tales. Quizá ocurrieron
todas las opciones, incluso las que usted rechazó, pero su forma de
conocer, en aquel momento, no tenía capacidad mas que para vivir en
una de ellas.
Si dijera algo, empezaría a ser eso, aunque
luego podría borrarlo. Todas las posibilidades y ninguna. Aquí siempre
se puede deshacer.
El mundo por nombrar. Puede empezar a llenarlo
de las antiguas palabras. O de las nuevas. Puede desprecintar la caja
de las palabras nuevas. Empezar a mentir, a deslizar aproximaciones
y errores.
Las palabras acaban por erigir mundos indestructibles,
tan sólidos como falsos. Puede escoger trozos exactos y mezclarlos
con otros más ambiguos, puede recorrer todas las historias posibles,
al derecho y al revés. Vidas propias o ajenas. Con mucha o poca intensidad.
Todas caben en un no tiempo sin tiempo. Todo esto podría ser así o
de otra manera pues las palabras no sirven donde usted está.
Recuerde: ( Texto orientativo ) Simulación aproximada.
Le hemos enviado al futuro eterno, al infinito
presente. A donde usted ha querido ir. Allí donde no se es nada y
se puede ser todo, pero no apetece. Así se debe sentir el Dios que
no existe: inmortal, impotente, tranquilo. Todo lo ve, nada le afecta.
Cualquiera podría sentirse así un domingo por
la tarde. Pero no puede.
Ahora puede ver simultáneamente - ¿es qué hay
otra forma de ver?- todas las vidas que ha vivido y todos los caminos
que aparentemente rechazó. Puede ver a todos sus yoes ocupando el
vasto devenir de los mundos y todos los simulacros del tiempo.
( Mensajes predefinidos por defecto para el
tránsito ).
Puesto que no soy nada, soy todo. Puedo asomarme
a cualquier cosa o ser vivo, de cualquiera de los infinitos mundos
que son, van a ser o han sido. No existe el tiempo si no existo aquel
yo. El parpadear de aquel cerebro primitivo era un cierto tiempo.
Puedo asomarme en cualquier cosa o ser vivo,
aunque a esta escala sin escala, todo está vivo y muerto a la vez.
Pues no existe vida y muerte. Puedo incorporarme en una antigua persona
cómo y cuando quiera, sólo he de encontrar el punto de inserción,
pensarla o inventarla, sólo he de dar con la escala y el número de
dimensiones de ese mundo. Pero no quiero.
¿Es posible no necesitar nada y tenerlo todo?
Puedo saltar a su tiempo y cerebro, puedo cabalgar el hilo invisible
que constituyen sus pensamientos, (apenas sentirá un leve picor en
la coronilla o en la comisura del labio).
Puedo implantarme en el delgadísimo hilo de
las secuencias mentales de un humano de aquellos, físico y químico.
Sólo he de adecuar mi velocidad de latido a los ciclos de esa era
de espacio y moléculas y tiempo. Pero no lo haré. Tampoco pensaré
en modo hormiga ni en modo bacteria. Podría ser un pelo brevemente
y cimbrearme en el vacío. Y dentro de ese pelo caben -a lo ancho-
todas las galaxias de aquel universo que parecía interminable. Y aún
sobra para dos infinitos de lado.
No haré nada, siempre, pues todo lo tengo a
la vez. Sólo saberlo todo, todo a la vez: nada.
Entre dos pantallas o dos postales de las que
uno de aquellos rústicos cerebros que fui creía consecutivas, cabe
la infinitud y el abismo.
El movimiento, buen truco de animación. Todas
aquellas galaxias, aquellos mundos insondables, aquellas partículas
que no parecían tener final, se revelan ahora tan sencillas como un
videojuego para niños, aquellos niños.
>>> Estoy enviando este testamento automático
desde la nada inmóvil, desde el consumo cero, donde se cruzan los
infinitos. Los infinitos y las nadas.
Envío este mensaje en el código primitivo en
que estaban compuestas las páginas de aquel libro. Por si acaso alguien
lo lee. Por si acaso yo lo leo. Cualquiera que haya mirado ese libro
ha podido colocar su copia en el sistema intermedio que da acceso
a esta nada que es todo. Cualquiera que haya entrado al libro ha podido
extraviarse y acabar en la Zona de Confinamiento o en algunos de sus
numerosas simulaciones. Tampoco pasa nada. De la zona de confinamiento
se puede saltar a cualquier parte o a ninguna parte. Todo depende
de la voluntad de dar el salto. ( Siempre que no le hayan troceado
al límite ).
Cualquiera que haya leído esta línea se encuentra
ya en el sitio donde no hay nada, donde nada se desea y donde no quedan
trucos ni mentiras porque todo es tan posible como indeseable.
Si alguien sigue leyendo -usted- debe saber
que yo puedo haber sido cualquier cosa, una copia suya, una copia
de segunda mano o una sucesión de filtros en formato texto binario.
Cualquiera que haya leído aquel librito es todo y es nada y es yo
y es usted.
¿Desea echar un vistazo a la lista de las preguntas
más comunes?
Archivo de las líneas perdidas?: ( Más adelante ).