Cree mi marido que dentro de mí existe un manantial de sabiduría tal que cuando decida extraerlo colmaré el mundo de luz y arruinaré a las eléctricas. Insiste, por ejemplo, en que no he dedicar tanto tiempo a escuchar y a leer fuera de mí como a estar atenta a mi interior: “Aunque sean solo cinco minutos cada día, cariño. Cinco minutos nada más y a continuación serás capaz de escribir 140 caracteres que harán temblar a Twitter”. Tanto me lo repite que no sé si lo dice en serio o lo dice para que me quede cinco minutos calladita.
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
.
