El Grupo de Investigación CEMA trabaja en la documentación relativa a uno de los referentes históricos de sucesión pactada más ilustrativos de la Corona de Aragón
Constituirá el tomo VII de Acta Curiarum Regni Aragonum, colección que
recoge las actas de las Cortes medievales del reino
(Zaragoza, martes, 2 de febrero de 2010). El Grupo de Investigación de
Excelencia CEMA de la Universidad de Zaragoza, coordinado por el profesor José
Ángel Sesma, catedrático de Historia Medieval, trabaja en la transcripción y
edición de las actas de los parlamentos aragoneses mantenidos durante el Interregno
(1410-1412) y que culminaron en el Compromiso de Caspe de 1412.
De hecho, este acontecimiento se ha convertido en un referente de sucesión pactada y, sin duda, uno de los actos históricos más ilustrativos de la esencia de la Corona de Aragón.
Ahora, ante la cercanía de conmemoración del sexto centenario del Interregno y del
Compromiso, el Grupo de Investigación CEMA ha emprendido la tarea de preparar su
edición dentro de la colección ACTA CURIARUM REGNI ARAGON, dirigida por los
profesores J. Ángel Sesma y Carlos Laliena, iniciada en 2007, a través de un
convenio con el Gobierno de Aragón, la Universidad de Zaragoza e Ibercaja, para
recoger las actas de los procesos de Cortes medievales del reino y generales de la
Corona.
Hasta este momento se han publicado seis tomos (ocho volúmenes),
correspondientes a las Cortes de los reinados de Pedro IV, Juan I, Martín I, Fernando I
y las primeras de Alfonso V, lo que constituye una parte sustancial del proyecto,
pues la serie completa constará de 16 tomos (22 volúmenes), concluyendo con las
últimas del reinado de Fernando II.
Situación política delicada
La muerte sin heredero del rey Martín I (mayo de 1410) abrió un período en el que
los estados que constituían la Corona de Aragón (los reinos de Aragón, Valencia y
Mallorca y el principado de Cataluña) tuvieron que salvar una situación política muy
delicada, decidiendo primero mantener la unión alcanzada en el siglo XII y después
lograr el consenso para designar al sucesor real entre los seis descendientes
varones del monarca fallecido.
Fueron dos años de largas y complicadas negociaciones durante los cuales,
además, los parlamentos permanentemente reunidos tuvieron que atender el gobierno
de los reinos y las necesidades de sus sociedades. Finalmente, el proceso acabó cuando en junio de 1412 los nueve compromisarios designados (tres aragoneses, tres
catalanes y tres valencianos) reunidos en Caspe, representando la voluntad de todos,
eligieron a Fernando de Trastámara como rey de Aragón (Fernando I, 1412
-1416) y, en consecuencia, soberano de la Corona.
Con muchas dificultades, pero con una firme voluntad de buscar la justicia y la utilidad,
se había llegado a un acuerdo que debe considerarse un referente histórico de
sucesión pactada y, sin duda, uno de los acontecimientos históricos más ilustrativos
de la esencia de la Corona de Aragón.
Un riquísimo material histórico
La edición de las actas es un trabajo de investigación complejo, lento, y dificultoso. Los investigadores del grupo CEMA deben preparar y disponer de un riquísimo
material histórico antes de analizarlo. Dicho material incluyen las actas conservadas
de las reuniones de los parlamentarios aragoneses y de sus relaciones con los
parlamentos de Cataluña y Valencia, la documentación manejada por los
Compromisarios de Caspe (testamentos reales, fueros y dictámenes de juristas), las
alegaciones de los candidatos y la enorme masa de cartas e informes que les llegaron y tuvieron que analizar antes de dar su sentencia final.
Uno de los principales cometidos es sin duda la laboriosa localización de los distintos
manuscritos o actas correspondientes a cada una de las instituciones participantes en la Corona de Aragón.
Otra de las peculiaridades de la investigación del grupo CEMA de la Universidad de
Zaragoza es que no sólo se centra en transcribir unas únicas actas oficiales, sino
que también incide en comparar las existentes sobre la misma sesión política. Y
es que las actas podían proceder tanto la de la institución monárquica, como de las que redactaban las instituciones de cada uno de los territorios que integraban en ese
momento la Corona de Aragón, con evidentes notables diferencias entre ellas.
En
ocasiones, tal como apunta el profesor Ángel Sesma, las actas oficiales –próximas al
rey– obviaban las posibles intervenciones que en determinados momentos los
diputados, de un territorio u otro, lanzaban sobre la actuación del monarca. En
otros casos, las actas de una zona no recogían cuestiones internas del territorio vecino, por no ser de su interés.
Además, la transcripción de las actas es siempre literal, respetando en todo momento
el idioma original, el latín o el romance correspondiente (según si la procedencia era de
Valencia, Aragón, Cataluña o Mallorca) o el de las cartas llegadas de Europa. El
catedrático de Historia Medieval, Ángel Sesma, destaca que la transcripción se realiza
de acuerdo con las normas establecidas y únicamente se procede a una puntuación
moderna para hacer que su lectura sea más fácil.
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Nota de Prensa del Gabinete de Imagen y Comunicación de laUniversidad de Zaragoza
